El 20 de Diciembre de 1995, el B 757 de American Airlines del vuelo AAL 965 con origen en Miami y destino en Cali, se estrelló con 156 pasajeros y 8 tripulantes en el cerro de San José. Hubo 4 supervivientes. El aparato se estrelló a 20 millas de la diudad de Cali. Los equipos de rescate tratan de localizar supervivientes. Vista del aparato, en una zona de dificil acceso.Voluntarios de la zona y servicios especializados durante las tareas de rescate. Vista de un Boeing 757 similar al que sufrió el accidente "Muchos piensan que por su labor los médicos pierden sensibilidad, pero lo cierto es que también pueden quedar marcados por una tragedia. Crónica sobre el accidente aéreo de American Airlines en Cali (1995)."
Diana Vidal. Universidad Externado de Colombia. 04/Oct/2003.

Esta es parte de la historia vivida por el equipo de emergencia médica dirigido por el Dr. Laureano Quintero.

El aparato se estrelló a 20 millas de la diudad de Cali "Feliz Navidad" fue lo último que se escuchó en la torre de control después de recibir las señales del próximo aterrizaje. El avión volaba sobre el municipio de Buga a 9.000 pies de altura y a 20 millas de la ciudad de Cali. El aeropuerto anunció, como de costumbre, su llegada. Eran las 9:40 de la noche de un trágico 20 de diciembre de 1995 y la tripulación del vuelo 965 de American Air Lines procedente de Miami, celebraba con un brindis el descenso a tierra firme.

"Solicitamos a los pasajeros abordo asegurar los cinturones y colocar su silla en posición vertical. Su vuelo 965 de American Air Lines se encuentra próximo a aterrizar". Se escuchó al interior de la aeronave. La inmensa alegría en los rostros de cada pasajero, era indescriptible después de escuchar el anuncio y sentir muy cerca la hora de abrazar de nuevo a sus familiares.

Cinco o quizás seis minutos de vuelo faltaban para que el avión llegara al Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón de la ciudad de Palmira, que presta sus servicios a la capital vallecaucana. Fue en ese instante cuando la sofisticada computadora del jet Boeing 757 advirtió tierra a pocos metros de distancia. El piloto y el copiloto sorprendidos, le hablaban a la aeronave haciendo maniobras: "vamos bebé, vamos, sube", decían, al tratar de esquivar la cima del inhóspito cerro de San José, pero ya era demasiado tarde. El sistema de frenos ya estaba activado. Un inesperado giro había desviado la ruta usual del avión, sin que los pilotos se percataran de ello.

No supieron más de si mismos. Sólo un fuerte estruendo advirtió a los habitantes de sitios aledaños sobre un accidente aéreo. Una bola de fuego que en pocos segundos se convirtió en una gigantesca nube de humo, se llevaría envueltos todos los sueños navideños que 156 pasajeros y 8 tripulantes esperaban con ilusión.

Con extrañeza la torre de control no recibió más reportes de la nave ni tampoco parecía venir cerca. El retraso de 50 minutos ya estaba despertando serias preocupaciones y desesperación en el aeropuerto.

Uno de los vecinos de la zona llamada "El Placer", corregimiento de Buga, informó al cuerpo de bomberos sobre el hecho y aunque no alcanzó a identificarse, un teniente colaborador del organismo, dio inmediato aviso a la Cruz Roja y se puso en contacto con la torre de control. Todos los organismos de socorro se dispusieron para llegar al lugar de la tragedia. La situación de los pasajeros era incierta.

Un equipo de emergencias del Hospital Universitario del Valle, dirigido por el médico y jefe de urgencias Dr. Laureano Quintero, se desplazó hacia el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, con el fin de obtener mayor información acerca del siniestro.

Situaciones de drama, angustia, y dolor comenzaron a vivir los familiares del fatídico vuelo 965 de American, después de una larga espera en el aeropuerto. No había lugar para otros sentimientos diferentes al desconcierto, a la zozobra y al afán por saber de la suerte de sus seres queridos.

"Había mucho desorden y mucha desinformación, entonces atendimos a la gente angustiada, pero minutos después me dí cuenta que nuestro papel no era ese. Tenemos experiencia y capacidades avanzadas para el manejo de traumas y si en algún lugar debíamos estar, era donde se estaba presentando tan grave situación", comenta el Dr. Quintero.

Sin pensarlo el médico comenzó a sentir una angustia de tal magnitud que parecía no caber en su cuerpo. A pesar de la fortaleza para enfrentar las situaciones más difíciles, que sólo un e