Si hay una compañía aérea en el mundo que extrema precauciones es, sin duda alguna, la israelí El-Al. La compañía israelí ha hecho de la seguridad su santo y seña. Así afronta el devenir de los conflictos de Oriente Medio. A lo largo de más de un siglo de historia la compañia aérea israelí El Al ha tenido que enfrentarse a todo tipo de situaciones complicadas: atentados, guerras o crisis económicas son algunos ejemplos. Pero, como el ave Fénix, siempre termina renaciendo con nuevas fuerzas. Ahora El AL encara este siglo con un importante proceso de renovacion.

Cuando en septiembre de 1948 se declaró la independencia de Israel, el presidente de estado, Chaim Weizmann, se encontraba en Ginebra. Como muestra de su verdadera independencia, el nuevo gobierno israelí quiso que el traslado del nuevo presidente a Tel Aviv se realizara con un avión del propio estado.

La operación no fue nada fácil porque los aviones militares israelíes no tenían autorización para cruzar fronteras y no había ningún aparato capaz de llegar a Suiza. Fue entonces cuando el gobierno tomó la decisión de formar una compañía civil propia a la que puso de nombre El Al, que en hebreo significa "hacia el cielo".

Entonces decidieron transformar un avion militar en uno de pasajeros, capaz de atender al público civil. Fue así como nació el primer avión de la compañía. A partir de ese momento El Al inició la compra de nuevos aparatos y comenzó la conexión con nuevos destinos, concretamente París, Londres, Roma y Zurich.

Junio de 1950 marcó el inicio de vuelos especiales a Nueva York y en octubre del mismo año se inaugura la ruta a Johannesburgo. Ya entrados en la década de los 50 El Al renovó toda su flota con la incorporacion de nuevos aviones más seguros y cómodos.

  • OBSESIÓN CON LA SEGURIDAD

La situación del país y su asociación con conflictos bélicos de relevancia mundial han hecho de la seguridad un aspecto crucial en El Al. A pesar de esta situación, nunca se ha paralizado un vuelo del gobierno.

También ha tenido que superar obstáculos como el hecho de no poder sobrevolar gran parte de los países árabes, lo que implicaba buscar rutas largas para destinos cortos. Todas estas circunstancias han puesto a El Al en situaciones más o menos complicadas pero, sin duda, nada en comparación con su gran problema: la amenaza del terrorismo.

Desde finales de los años 60 El Al está en el ojo del huracán, convirtiéndose en uno de los objetivo favoritos de las grandes organizaciones terroristas. Tanto sus oficinas como muchos de sus aviones han sufrido varios atentados a lo largo de estos años. Como respuesta la compañía impone estrictas medidas de seguridad que la han convertido en la compañía aérea mas segura del mundo. En la actualidad disfruta de un amplio plan de seguridad y preve acabar su fase de privatización.

En conclusión, se podría decir que la peculiaridad de El Al y una de las bases de su prestigio es llevar la seguridad -en el más amplio sentido de la palabra- a extremos insospechados, una necesidad que se ha convertido en la tarjeta de visita y que, en muchas ocasiones, ha provocado situaciones un tanto complicadas. No obstante, a pesar de los conflictos y la polémica en la que se ve envuelto este país, mantiene 60 destinos en los 5 continentes.