Con normas de seguridad cada vez más estrictas en las cabinas de los aviones, la industria de la aviación está a punto de adoptar tecnología para seguridad, ya probada en el coche familiar: los airbags. 

Incorporados en los cinturones de seguridad, los airbags podrían amortiguar el impacto de los pasajeros contra los asientos contiguos, los separadores de asientos o contra otros objetos.
Como sucede en un automóvil, los sensores activan los airbags en tan sólo unos milisegundos. Sin embargo, los airbags del avión se expanden hacia fuera, alejándose del pasajero, por lo que hay menos probabilidades que en un coche de que la fuerza con la que se expande el airbag le cause heridas; de hecho, su uso se ha aprobado incluso en niños de sólo dos años.
Sin embargo, no está previsto que los airbags, que ya se usan en miles de aviones pequeños, se utilicen en cada uno de los asientos de un jet. Están diseñados solamente para los asientos en los que los pasajeros corren un mayor riesgo en caso de accidente: el pequeño porcentaje de asientos que están más cerca de objetos con los que se pueda chocar, o asientos reclinables (para dormir, que quedan horizontales), orientados en ángulo hacia el pasillo.
La propuesta del airbag surge tras una investigación que determinó que en muchos accidentes aéreos los pasajeros podrían haber sobrevivido. Después de más de 15 años de debate y de resistencia por parte de las líneas aéreas, la Administración de Aviación Civil de Estados Unidos (la FAA) decretó que a partir de noviembre de 2009 algunos asientos de aviones de pasajeros debían mejorarse, equipándolos con elementos más resistentes a los choques, incluyendo los asientos orientados hacia los pasillos y los que están colocados cerca de posibles "obstrucciones".
Según la investigación anterior, patrocinada por la FAA, unos asientos más resistentes y mejor equipados podrían haber evitado 45 víctimas mortales y 40 heridos de gravedad en vuelos comerciales que sufrieron un accidente entre 1984 y 1998.
ACOGIDA ENTRE LAS LÍNEAS AÉREAS
Mientras se proponen otras alternativas, como un tipo de arnés bastante incómodo, el sistema de airbags está siendo cada vez mejor acogido entre las líneas aéreas y los fabricantes.
"Ya hace tiempo que hemos asumido la importancia de los airbags en los automóviles", dice John Goglia, un antiguo miembro del National Transportation Safety Board, que participó en las investigaciones sobre su uso en la aviación. "Ahora, finalmente tenemos la oportunidad de ver lo bien que funcionará en los aviones".
Grandes compañías como Virgin Atlantic, Air Canada y Air New Zeland ya han adaptado airbags en los asientos más “peligrosos” de sus aviones –en caso de accidente-, que cuestan unos 2.000 dólares por asiento. Y Delta Air Lines será en 2008 la mayor aerolínea estadounidense que incorporará airbags, cuando realice cambios en las zonas business con asientos reclinables.
Los airbags se instalarán primero en los Boeing 777 más nuevos de Delta, y más adelante serán un estándar en todas las zonas business de toda la flota de largo radio de la compañía, incluyendo los Boeing 767. El cambio total se completará en 2010. AmSafe Aviation, que es el único fabricante de cinturones de seguridad con airbag incorporado aprobados, estima que los airbags estarán incorporados en el 5%, aproximadamente, de los nuevos aviones.
"Esto es una idea excelente y aporta una gran seguridad a los pasajeros", dice David Stempler, presidente de la Air Travelers Association, un bufete legal de pasajeros. Y añadió que "en el pasado no se logró su implementación debido a la débil situación financiera de las líneas aéreas estadounidenses".
Algunas fuentes de la industria aeronáutica creen que el uso de los airbags en los aviones aumentará radicalmente al final de la década, quizás hasta 100.000 asientos de los 6.000 que hay ahora instalados en todo el mundo.
Es muy posible que el sistema de airbags gane adeptos entre las aerolíneas que instalen en sus aviones asientos reclinables. Como estos asientos no son perpendiculares al




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13/02/2007