El piloto y abogado especialista en Derecho Aéreo, Javier Recarte, reflexiona acerca de la legalidad y los peligros de no contar a los pasajeros en los vuelos. El autor, Javier Recarte Casanova Hay alguna compañía aérea que ha dado la sorprendente orden de que la tripulación de cabina no cuente el número de pasajeros que han accedido al avión, para comprobar que llegan todos los facturados. Al parecer el Comandante ha de hacer un acto de fe y creerse lo que el personal de embarque diga. No se cuenta con la posibilidad de que se equivoquen o de que un pasajero que vaya en una jardinera decida no embarcar al bajar de ella, o que si embarcan por un finger decida bajar por la escalerilla de éste, o volver a salir por la puerta de embarque, como hemos comprobado en varias ocasiones (la vigilancia de personal de embarque no es extrema y a veces vuelven a salir pasajeros del finger sin que se enteren).

O, al contrario, nos arriesgamos a llevar a pasajeros de más que se hayan colado por la puerta de embarque sin el debido control del personal de embarque, máxime cuando, con los nuevos sistemas de facturación desde casa, se puede falsificar muy fácilmente una tarjeta de embarque, simplemente escaseando una auténtica y, con Photoshop o cualquier programa de edición de gráficos, incluir su nombre y nueva fecha. Hablamos de polizonaje de alto riesgo. El personal de control de pasajeros no es experto en este tipo de documentos.

Me pregunto a qué se está jugando con los Comandantes cuando, cada vez más, les exigen firmar una hoja de carga bajo su completa responsabilidad, sin hacer las mínimas comprobaciones de seguridad. Comprendo que hay cosas que no se pueden comprobar, como el contenido de la mercancía o de las maletas. Pero, ¿hay que creer también al del combustible sin comprobar lo que hay cargado a bordo, para salir en hora? ¿Hay que creer a Mantenimiento sin hacer la comprobación previa al vuelo? ¿Para qué existe una legislación europea de control de pasajeros? ¿Para qué existen unos Principios Generales del Derecho Aeronáutico en los que prevalece la SEGURIDAD muy por encima de la puntualidad (regularidad)? ¿Es que pretenden estas compañías relevar de su responsabilidad al Comandante? Lamentablemente, no pueden hacerlo dado que ésta le viene dada por la Ley. La responsabilidad es del Comandante y de nadie más, de acuerdo con el art. 60 de la Ley sobre Navegación Aérea.

Dice el parágrafo 5.2, punto 2 del Reglamento 2320/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre normas comunes de seguridad en la aviación civil, al referirse a la vinculación del pasajero y el equipaje en bodega: “Se adoptarán medidas para garantizar que, cuando un pasajero que se haya presentado para un vuelo y haya dejado su equipaje a cargo de la compañía, no esté a bordo de una aeronave, dicho equipaje se saque de ésta y no se transporte en el vuelo de que se trate”. ¿Entienden por “medidas” el hecho de no comprobar los pasajeros? ¿Cómo puede saber el Comandante si están o no a bordo todos los pasajeros si no se cuentan? ¿Cómo vamos a tener la certeza de que todos los pasajeros con equipaje facturado están a bordo? Curiosamente la medida de “seguridad” que adopta la Compañía en este punto es dar la orden de no comprobar los pasajeros que han accedido al avión.

He de recordar al lector que el incumplimiento de una norma de seguridad puede conllevar sanciones importantes tanto para el Comandante como para la compañía. Me remito a la Ley de SEGURIDAD AÉREA cuyo artículo 33 obliga a ambos a cumplir con la diligencia debida las normas, reglas y condiciones de seguridad requeridas en cada actividad u operación aeronáutica, así como atender las órdenes, instrucciones y directrices adoptadas por las autoridades aeronáuticas en el ejercicio de sus funciones (por ej. El cumplimiento del Reglamento 2320/2002. La sanción que la Ley de Seguridad Aérea establece para el Comandante por el mero incumplimiento puede ser de 45.000 €, pero para la compañía, de 135.000 €, por cada infracción, es decir, por cada vuelo realizado en estas circunstancias, si alguien lo denunciara motivadamente.

Lo que pasa es que nunca ocurre nada. Ese es el