Este es el relato que un controlador del aeropuerto de Barajas ha hecho llegar a la redacción del diario El Confidencial sobre la situación que se vive en el aeropuerto madrileño a causa del temporal
DÍA 9
La Agencia Estatal de Meteorología emite numerosos avisos de hielo y nevada para la tarde del día 10, con probabilidad del 40%. Por parte de la Torre de Control se sugiere adoptar medidas encaminadas a la regulación de los despegues vía CTOT Eurocontrol. La respuesta que se recibe es "no va a nevar".
DÍA 10, A MEDIA TARDE
Comienza a nevar copiosamente en Barajas. No se observa actividad alguna por parte de las máquinas quitanieves. Las pistas y las rodaduras comienzan a cubrirse con un manto blanco. No hay operarios en la zona de deshielo de aeronaves, especialmente en la pista 36R. Los aviones llegan a cabecera de pista y tienen que esperar una hora hasta que se presenta alguien para comenzar el deshielo.
Los controladores de la Torre de Control avisan a AENA de que habría que regular el número de despegues, de acuerdo a sus funciones recogidas en su convenio, y para evitar que el aeropuerto se colapse. De no establecer regulaciones, las compañías aéreas embarcarían el pasaje, pero ante la imposibilidad de rodar o despegar, el pasaje sufriría una demora innecesaria a bordo, y los aviones gastarían combustible innecesariamente.
AENA no autoriza la implantación de regulaciones en despegue. Cuando la nieve ya cubre buena parte del aeropuerto, se empieza a observar cierta actividad de las quitanieves.
DÍA 10, 23:32 HORAS
Se habilitan dos pistas para el despegue, la 36L y la 36R, cuando lo habitual para ese horario es una sola pista de despegues (procedimiento antiruidos).
Ya son 50 los aviones en lista de espera para despegar por la pista 36R, cuando lo habitual, en el mayor pico de demanda por terminal, es que sean unos cinco. Los aviones que han conseguido rodar a la cabecera de esa pista entre la abundante nieve, en orden según su hora de despegue prevista, tienen que someterse a un proceso de deshielo (con polietilenglicol, un anticongelante) que lleva de 20 a 35 minutos por avión. Varios aeropuertos destinan cuatro camiones a este procedimiento. Barajas destina uno.
Algunos aviones se vuelven a helar, con lo que hay que empezar de nuevo. Comienzan a colapsarse los servicios de deshielo de aeronaves del aeropuerto porque son insuficientes y porque nadie ha regulado el número de despegues.
Se empiezan a cancelar automáticamente los planes de vuelo, ya que su vigencia es de 30 minutos desde que el avión empieza a rodar. La demora estimada para puesta en marcha es ya de 6 horas para la pista 36R, y de hora y media para la 36L.
AENA sigue sin poner regulaciones de despegue, los pilotos empiezan a ponerse nerviosos.
Los pasajeros llevan horas reclamando una explicación. Los controladores, con dotación reducida, no dan abasto a atender los planes de vuelo. La sobrecarga de trabajo y de comunicaciones empieza a hacer mella. De motu propio, se reajustan los turnos quitando horas de sueño para intentar dar abasto, y se refuerza el servicio por propia iniciativa de los controladores hasta las 4:00 horas de la mañana.
El Centro de Control, responsable de la aproximación, avisa a AENA de que habrá que poner regulaciones de llegada ante la nevada. AENA acepta a regañadientes implantar exclusivamente estas regulaciones de llegada, pero sigue sin poner regulaciones de despegue.
Algunos medios de comunicación, vía gabinete de prensa de AENA y agencias de noticias, publican que Barajas opera con normalidad, y que sólo se registran algunos retrasos en aviones procedentes de Europa, por el temporal que allí tiene lugar.
DÍA 11, 06:00 HORAS
No hay personal ni maquinaria de deshielo de aeronaves en cabecera de pista.
A las 06:35 horas empieza a llegar el personal y la maquinaria. Hay naves que llevan esperando media hora.
Algunos aviones se vuelven al parking por conato de motín por parte de los pasajeros. El deambular de las quitanieves es errático: empiezan a limpiar parkings sin aviones, mientras que las principales rodaduras están cubiertas de nieve, que oculta el balizamiento vertical del aeropuerto. El rodaje es virtualmente imposible. Barajas se asemeja a Helsinki.
DÍA 11, 08:32 HORAS
6 grados bajo cero. Niebla. La mayoría de las rodaduras están heladas.
Barajas colapsado. Procedimientos de baja visibilidad implantados (alcance visual en pista, RVR, inferior a 400 metros), con lo que se reduce aún más la capacidad de despegues y arribadas por seguridad limitándose, según los procedimientos en vigor, el número de pistas a dos: una para aterrizajes y otra para despegues.
Las salidas siguen sin estar reguladas, a pesar de que los controladores de torre llevan más de 24 horas pidiendo esa medida.
Desde que comenzó la nevada, ya se han cancelado decenas de vuelos.
Debido a la baja visibilidad, uno de cada tres aviones hace "aproximación frustrada" y no puede aterrizar. Algunos lo vuelven a intentar, otros deciden irse al aeropuerto nativo.
Ya son 60 los aviones en lista de espera para despegar. La demora es de varias horas, ya que nadie ha regulado los despegues. Los pilotos no saben si embarcar al pasaje o no. Como no aterrizan aviones, se pierden las rotaciones de flota y se siguen cancelando vuelos. Los pasajeros hacen largas colas para emitir reclamaciones. Nadie les ha informado. Algunos han dormido en el aeropuerto, sentados como han podido en los incómodos bancos de la terminal.
Ciertas compañías aéreas low cost, como Ryanair, se tienen que volver al parking para repostar, porque aparentemente no cargaron el suficiente combustible.
DÍA 11, 12:00 HORAS
Algunos medios de comunicación comienzan a dudar de las informaciones que emanan del gabinete de prensa de AENA y las agencias de noticias. Sus enviados especiales a Barajas les cuentan una situación distinta de la oficial.




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12/01/2010