Joven, guapa y sobradamente preparada. Estos adjetivos cuadran a la perfección Tania González. Recién terminado el curso integrado ATPL de helicóptero, charlamos con ella justo el día en que acaba de formalizar su primer contrato como piloto de helicóptero con la prestigiosa firma catalana TAF.Tania González (T.G.) – Estoy muy contenta. ¡Figúrate! Además TAF siempre se ha portado muy bien conmigo, permitiéndome participar en diversas campañas como operador de vuelo durante mi período de formación en TOP FLY. Trabajar con ellos es, en cierto modo, la culminación de un sueño.

Redactor (R) – Un sueño que se inició con tan sólo seis años de edad…

T.G. – Efectivamente, a esa edad me enamoré de la aviación. Fue en un vuelo en helicóptero con mi padre por la Garrotxa, mi comarca natal. Ver desde el aire la impresionante región volcánica de Olot; sus bosques, sus montañas fue una experiencia indescriptible. Desde entonces, todos mis trabajos escolares giraron entorno al vuelo y a la aeronáutica.

R – Vamos, que jugabas con aviones y no con muñecas.

T.G. – No, a tanto no llegaba. Pero la aviación tenía un no se qué que me hacía mirar al cielo cada vez que oía un motor…

R – ¡Y eso que en casa no había antecedentes familiares!

Pues no. La verdad es que, hasta donde yo conozco, no ha habido aviadores en la familia anteriormente.

R – Llegados a este punto, me gustaría mencionar que Tania ha cursado el Integrado ATPL de avión y TCP, además del ATPL de helicóptero ¿En qué faceta te sientes más a gusto?

T.G. – En el helicóptero, sin duda.

R – ¿Por qué?

T.G. – Pues porque es mucho más… creativo. ¡Eso es! Y más emocionante. Nunca sabes qué te vas a encontrar. Cada vuelo es un auténtico “traje a medida” donde todo son variables. El avión es, a mi modo de ver, más monótono.

R – Y todo en TOP FLY Sabadell… ¿Cómo llegaste hasta esta escuela?

T.G. – Pues de la mano de un amigo. Resulta que él estaba cursando sus estudios allí, me habló de la escuela, la fui a visitar, y me gusto.

R – Tanto, que fuiste “encadenando” cursos…

T. G. – Sí; desde 2003, cuando ingresé en el ATPL integrado de avión hasta hace muy poquito, en que he terminado con el helicóptero.

R – ¿Y ahora?

T.G. – Soy una persona muy inquieta. Me encanta aprender, por lo que no descarto obtener alguna otra titulación, y me encantan las máquinas y los medios de locomoción. Poseo el título de Patrón de Yate, y ya estoy pensando en obtener el permiso de conducir CE (camiones). Como ves, no paro.

R – Avión o helicóptero ¿Lo más difícil…?

T.G. – Sin duda, gobernar el helicóptero. ¡Hacerme con el control del Ecureuil fue todo un reto!

R – ¿Se puede ser mujer y piloto, y no morir en el intento?

T.G. – Yo creo que sí. La verdad, yo creo que ser mujer no tiene por qué representar ningún problema a la hora de pilotar un avión o un helicóptero. Todo depende de la capacidad intelectual que cada uno tenga, y ahí el género pinta poco o decididamente nada.

Lo que pasa es que, a menudo, las mujeres tendemos a autocensurarnos y eso nos perjudica. A lo largo de mis años escolares, y más tarde al continuar mis estudios y hasta ahora, siempre he estado rodeada de chicos y con más bien pocas compañeras, y no me he sentido postergada en ninguna ocasión.

R – Por último, pregunta obligada: ¿cómo se lleva tener pareja piloto….pero de avión?

T.G. – (Se ríe) ¡Bien! Sobretodo ahora que él vuelve a estar destinado con base en Barcelona. Cuando estuvo en Madrid, lo llevábamos peor. La distancia, a pesar del móvil, Internet, etc. se lleva mal.

R – Me imagino las conversaciones en casa, al finalizar la jornada… ¿Y la tradicional “rivalidad” entre el ala fija y el ala móvil?

T.G. – Para nada. Eso son leyendas urbanas. Además, intentamos aparcar la aviación al finalizar la jornada cada cual en su aeropuerto, y no llevarnos a casa más aviación de la imprescindible.

R – Y el día de mañana los niños, cuando vengan ¿También pilotos?

T.G. – De momento con dos pilotos en la casa, creo que ya hemos agotado el cupo…