Relato semifinalista del Primer Concurso de Relatos Aeronáuticos de Extracrew.com

A las 10:00 Zulú (12:00 en España) una avioneta enana salía de un aeropuerto enano en la isla de Mallorca. Alumno e intructor, mano a mano; como uno solo.

El segundo dispuesto a «putear» a su alumno para comprobar si éste había aprendido las maniobras básicas de vuelo de una vez por todas. Pérdidas, vuelos lentos, virajes de tres, seis y nueve grados por minuto y lo mejor de todo: fallos de motor simulados. ¡Diós qué guapos!

Hasta ahí todo perfecto (más o menos), hasta que al instructor de vuelo se le ocurre cruzar el CTR de LEPA, que como sólo es el aeropuerto de Europa que más viajeros recibe al año, pues seguro que a penas hay tráfico a finales de julio.

Un Air Berlin despegando mientras un Air Europa aterrizaba por la otra pista. Y el alumno tenía que hablar con la torre de control y mantener distancia.

Se me comía el avión. Pasé un minuto después, justo por detrás del Air Europa. ¡Mierda Pablito! ¡El 737-800 tiene estela turbulenta «Medium»! Eso es una turbulencia y no la mierda que se siente en los aviones comerciales.

Luego vino el reproche justo de la controladora. Con la camisa del uniforme chopada, la corbata apestando a mi sudor de la frente y un «chichón» en la cabeza, aterricé en el aeródromo de donde había salido, justo unos 200 metros por detrás de la avioneta precedente, esta avioneta seguro que no tenía estela turbulenta.