Paul Provo, autor del blog ‘Pro-Visiones’ narra en este artículo sus últimos momentos como piloto del DC-3
Eran mis últimos minutos volando el legendario DC-3, pero yo no lo sabía cuando nos autorizaron la aproximación en el aeropuerto de Grand Rapids, Michigan. Era una noche con muchas estrellas y aunque todavía estaba todo el suelo cubierto de nieve, la pista estaba limpia y braking action reportado como buena.
Pasamos la baliza en final, cuando de repente se oyó un chillido del motor 2 (a la derecha) y se paró en seco. No tuve tiempo de abanderar las palas, estábamos a escasos pies de tocar, configuración flaps full, tren abajo con la lista de aterrizaje completada…
La toma fue suave. Sin demora abandonamos la pista cuando nos llaman de torre, "N-302 SB, for your information we just got a call from your company. Please park at Solar Aviation, second to your left after Delta, it seems your plane has been sold, but you better call your operations and get the nitty-gritty. Contact ground on 121.875. See ya”.
Me quedé estupefacto, no podía creer lo que me acaban de decir. "Uh Tower, 302 SB. We lost engine 2 on short final so we have to slow taxi to Solar. Can you see any oil under the engine?". Me preocupaba que el motor estuviera echando aceite por la rampa; el daño seguramente habría sido importante dada la forma del fallo. Los motores radiales tipo P&W 1830 de 14 cilindros sufrían mucho durante la reducción de potencia debido a los cambios de temperatura y esta vez el 2 dijo BASTA.
Durante mis años volando el Gooney Bird, había aprendido a amar, respetar y sobretodo mimar el avión con sus cositas; de hecho, N 302 SB había sido construido en 1938 y era objeto de admiración por donde íbamos (EEUU, Canadá y México) y eran muchísimos los pilotos de modernos Boeing y Airbus que venían a visitarnos, todos salivando y envidiosos de la gran dama que yo pilotaba a diario en todas las condiciones atmosféricas, llevando carga de todo tipo.
"Well, 302, I dont see any outstanding leaks. Talk to 121.875. See ya". Cambié de frecuencia y ground me mandó a la rampa de Solar Aviation y apagué el número 1. Completamos la shut-down checklist y empecé a recoger mi parafernalia: crono, fichas, lápices, equipo invernal y auriculares David Clark.
Con tristeza bajamos y el coordinador nos llevó al FBO. Fui directo al teléfono no había móviles en aquel entonces) y llamé a la compañía. Me confirmaron la noticia, que 302 ya no formaba parte de la flota de Kitty Hawk Air Cargo. Apunté la reserva del hotel y quedé para el día siguiente organizar la vuelta en situación a YIP (Ypsilanti, Michigan).
Con resignación fui a mirar por última vez el 302. Coloqué la bañera de plástico, que utilizábamos para recoger el aceite debajo del motor que todavía emanaba del 2, en su sitio para evitar una multa de la EPA (Environmental Protection Agency) y saqué unas fotos. Me acerqué a mi querida 302 y le planté un beso de despedida en todo su morro.
Me salían lágrimas cuando me marché. Mi futuro iba a tomar un cambio importante, véase volar turbo-props y reactores, otro mundo, más cursos, nueva tecnología y muchas aventuras alrededor del globo con el Falcon 20, Bae ATP, Fokker 50, B 737 y Airbus 330 y 320, más el CRJ y un avión ejecutivo de ultima generación… Hasta hoy.
Pero no olvidaré NUNCA mis aventuras en el DC-3 (Gooney Bird, Dakota, C-42) y seguiré contando muchas, muchas más historias.
¡Adiós 302, Adiós!




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11/05/2010