Paul Provo explica una de las aventuras que vivió cuando trabajaba en la compañía KittyHawk AirCargoPaul ProvoLlevaba ya más de un año y medio volando nuestro queridísimo DC-3, de KittyHawk AirCargo. Seguía emparejado con mi gran amigo, Mark Luman, como captain y yo todavía de copiloto, cruzando los cielos de EEUU, Canadá y Méjico, durante todas las estaciones del año sin parar y sin vacaciones apenas. Cuando a veces comentaba con los "prima donnas" (véase técnicos de Fedex o Delta,) me preguntaban siempre como eran mis condiciones de curro. Yo siempre decía, "1 on, 2 off", a lo cual me decían: "wow, ¡qué bueno!". Y yo les contestaba: "Ah, sí, pues yo creo que no". A lo que contestaban: " ¿una semana trabajando y dos libres?". Y yo, riéndome, aclaraba: "que va, 1 año currando y 2 semanas libres. Use them or loose them”. Usarlas o perderlas…. Se quedaban con la boca abierta, claro. Pero así eran las cosas. Yo me guiaba por FAR Part 135 y ellos FAR Part 121. Un mundo.

Yo me sentía, a veces, un orgulloso Freight Dog Aviator y ellos "pilotos de línea aérea". Equivalente a un piloto de Iberia de hoy en día versus un piloto de carga de Seneca sin radar, sin descansos reglamentarios, etc., etc. Nada de lujos, nada de nada amigo. ¡No Guts, no Glory!

Un buen día llegó un mensaje de texto a mi pager del chief pilot en Dallas. Nos encontrábamos de escala en Sacramento, California y estaba dentro del avión hablando con unos mecánicos vietnamitas de la compañía. Me fui en busca de un teléfono para llamarle. "Hey Tej, ¿qué tal? Soy Provo”. Me daba la sensación que me iba a pedir algo, véase otro favor. "Oye, el avión se tiene que ir a Willow Run (Ypsilanti, Michigan) por mantenimiento. Haz el plan de vuelo cuanto antes. Te puedes ir a casa 10 días luego si quieres”. Inmediatamente hice planes mentales para irme a casa, es decir, Ibiza. Llevaba 6 meses sin ver a la familia. Me moría por ir a casa, a mi isla de Eivissa, para ver a mi hijo y mujer y desconectar de una puta vez de volar sin parar.

A la llegada Mark me llevó a Detroit Metro y fui de extra a Dayton, Ohio. En el aeropuerto estuve "shooting the shit" con un segundo de Pan Am de 727 que también iba en situación a JFK. Estuvimos hablando y hablando y cuando nos dimos cuenta, nuestro enlace se había ido. El gate estaba vacía y no habíamos oído el anuncio del embarque por los altavoces.

Joderrrrr. Los dos nos pusimos de los nervios. Él lo tenía peor que yo pues tenía vuelo. Pronto enlazamos con otro vuelo de US Air pero con destino La Guardia. Era el invierno del 92, y toda la costa Este de EEUU estaba cubierta de nieve. Era justo durante el famoso BLIZZARD OF 92 y todo la costa atlántica estaba congelado bajo el monstruoso sistema polar y las calles se encontraban casi impasables. El estado de NY estaba colapsado, los comercios cerrados y todo el mundo atrapados en casa… Menudo invierno. Y yo soñando en el sol y playa de Ibiza, por fin.

Llegamos a La Guardia y pillamos un taxi. Ya no hablábamos. Estábamos cada uno con nuestras propias preocupaciones; él por llegar a tiempo para su firma, y yo por llegar al vuelo JFK-MAD.

El aeropuerto estaba colapsado. Llegamos, por fin, a firmas y nos despedimos. Pregunté al despachador de Pan Am por la tripu del vuelo a MAD. "Man, they´re long gone my friend". Ya se habían ido al avión. Me hice tripas corazón y sudando con palpitaciones, por fin llegué al gate.

Me subí al avión sin aliento, trepé la escalera de caracol y llegué a cockpit. Estaban los tres con el pre-flight check y me quedé en la puerta, esperando un momento de silencio.

Cuando el ingeniero me miró me les dije, "Good evening ladies". Hostia. Me di cuenta que había metido la pata hasta el fondo de los fondos… ¿Ladies? Mierda, pensé. Ahora sí que la he cagado.

El Capitan, Segundo y Flight Engineer me miraron, incrédulos. Y entonces se echaron a reír, a carcajada limpia. "Lo siento, gentlemen, estoy tan estresado. Me quiero ir a casa y, no sé, me ha salido así". Me sentí como un gusano, un idiota, un desgraciado…

Cuando se cansaron de reír me dijo el segundo que me acomodara si quería pero que no iban a MAD, sino a LHR. Hubo cambios de último momento, dijo. Llamó por frecuencia de compañía al avión de a lado y con el OK del otro captain, me bajé y cambie de avión. En aquellos tiempos era más fácil ir de extra que hoy en día (y que va a empeorar, sino, tiempo al tiempo, ya lo veréis) y por fin llegué a mi isla para mis merecidas días de descanso.

A los cinco días, me llegó un mensaje de KittyHawk. Se iba a tardar más de la cuenta en salir de mantenimiento el avión, por lo tanto me podía quedar aun más días en casa. Para mi era como que me hubiera tocado la lotería de Navidad. Salí y compré una botella de JB y lo celebramos en casa.

A los tres días de la noticia estábamos en Las Salinas tomando el sol cuando me iluminó el pager de los huevos. Era KittyHawk. Les llamé enseguida. Era Tej, el chief pilot. "Oye, Paul, de verdad que lo siento, pero te tienes que reunir con Mark en Ypsilanti, que me dicen que el avión ya esta listo. Tenéis que hacer un flight test y traerla a Dallas”. Me quedé de hielo. "Pero Tej, me dijisteis que me podía quedar más días…". “Nada, te quiero ver aquí como muy tarde pasado mañana". Y me colgó. Se me cayeron los ánimos al suelo. No sabía qué hacer, si nadar mar adentro y no volver jamás o qué… No Pain, no gain, me dije, y a joderse.

Como copilot cobraba poquísimo, unos 1200 dólares/mes. Hice la maleta entre cabreos y lamentaciones y fui a la mañana siguiente al aeropuerto de Ibiza. El vuelo de Aviaco salía a las 0900h para MAD. El comandante me dijo que sí, que me llevaba. Poco a poco se iba llenando el avión hasta las trancas. Cuando ya habían embarcado todos los pax llegó una furgoneta de mantenimiento de Iberia. Bajó un mecánico y otra persona. Era su hijo. Tenía que ir a Madrid urgente, urgente. El comandante me miró y me dijo, lo siento chico, pero no te puedo llevar. Se me caían los ánimos y me veía jodido, jodidísimo…

Llamé a mi mujer y me vino a buscar. Tuvimos que pedir prestado a un amigo 90,000 pesetas de aquel entonces para costear el billete a JFK. Salía aquella misma tarde, pero con el detalle de tener que pasarme 6 horas en BCN para el enlace a LHR y luego, una vez en LHR, otras 8 horas hasta salir el L-1011 de British a JFK.

Por fin, una vez en crucero, me pude relajar. Pero la sensación de malestar me invadía. Repasaba los últimos días y me preguntaba si realmente este era el estilo de vida que quería llevar a mis 34 años… ¿Todo por el amor a la aviación? O es que me había convertido en un pobre iluso corriendo detrás de unos sueños de mi infancia…

Llegamos a JFK y nada más entrar en el finger, me sonó el pager…."Llama urgente a KittyHawk". Corrí por el pasillo hasta pillar un teléfono. Marque el número 1800 y con palpitaciones esperé que contestaran.

"Hey guys, soy Provo, ¿qué pasa?". Me saltaba el sudor. Estaba agotado y nervioso y cabreado con la vida en general.

"Provo, Tej quiere hablar contigo". Me veía en la puta calle. Casi se me nublaba la visión del mareo que sentía. "Paul, it’s Tej. Listen buddy, shit, I’m sorry to mess you up, pero al final el avión no estará listo hasta la semana que viene. Quédate con tu mujer. Ya te llamaré. Sorry Paul".

Casi se me cae el teléfono. "Don’t worry Tej. I’m back. You know me, I’m a company man". Me dio las gracias y después dijo, "I know Paul. I can always count on you".

Pasé un buen rato intentando relajarme. Era difícil. Me juré a mi mismo que a la primera oportunidad iba a reunirme con mis pocos amigos en Detroit e ir al primer bar para pillar una memorable borrachera. Y así hicimos.

¡Ya os lo contaré!