Carta de Agustín Rey, comandante de Girjet retenido por las autoridades chadianas y liberado dos semanas después tras acciones diplomáticas. Agustín Rey en el momento de su liberación Carta de Agustín Rey al colectivo de pilotos españoles:

Como bien sabéis, el pasado 12 de noviembre me dirigí a los medios de comunicación para narrar mis experiencias y las de toda la tripulación durante los 15 días que permanecimos retenidos en Chad. Desde entonces, tenía una deuda pendiente con todos vosotros. Una vez más, me gustaría manifestaros mi eterna y absoluta gratitud. No sé si algún día os podremos devolver el cariño, el apoyo y la solidaridad que desde el primer minuto de la detención hemos recibido por parte de todo el colectivo.

Quisiera que fuerais conscientes de la importancia que tuvo sentir vuestro aliento y vuestro apoyo tan cercano, en unos días tan duros y en los que nos encontrábamos lejos de casa. Lo he manifestado en varias ocasiones y no me cansaré de hacerlo… Llorábamos de emoción y sentíamos que se nos ponía la piel de gallina cuando nos contaban todo lo que estabais haciendo por nosotros.

No recuerdo si, alguna vez en el pasado, el apoyo del colectivo de pilotos españoles a una situación como la nuestra ha resultado tan efectivo. Desde luego, en el caso de nuestra tripulación, os puedo asegurar que esa solidaridad ha sido fundamental. Por eso mismo, quisiera reiterar nuestro agradecimiento más sincero y haceros llegar algunas de las muchas emociones que experimentamos, desde el corazón, al conocer que pese a separarnos tantos kilómetros de distancia, estabais en todo momento tan cercanos. Durante las últimas semanas me he sentido más orgulloso que nunca de pertenecer a este colectivo profesional, tantas veces cuestionado y desprestigiado.

Por fortuna, la pesadilla para nosotros ya acabó, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados, arriesgándonos a que cualquiera de nosotros sea la próxima víctima de una injusticia similar. Nuestra gratitud no debe ocultar nuestro sentimiento de impotencia ante la inmoralidad de la que fuimos víctimas: una tripulación que, tras comprobar toda la documentación, inicia el vuelo; a su llegada al destino, cumple escrupulosamente las instrucciones de las autoridades; ante un problema de documentación del pasaje detectado y parado en el propio aeropuerto, es mantenida en una posición remota; que colabora con las autoridades, permitiendo únicamente a éstas el acceso al avión… Para, finalmente, padecer quince días de detención ajena a toda lógica. El resto de la historia, ya la conocéis.

Esto no puede volver a pasar, ni a una tripulación española ni de ninguna otra nacionalidad. Entre todos, tenemos que trabajar para que lo que por desgracia padecimos, no le ocurra de nuevo a nadie. No podemos salir de casa sin saber decirle a nuestras familias cuándo volveremos, en función del país al que volemos.

Quiero finalizar esta carta con la palabra que más ha venido a mi mente desde nuestro regreso. A todos y cada uno de vosotros, GRACIAS por estar siempre ahí.

Afectuosamente

Agustín Rey Torre