Un intersante relato de como un aviador pone en juego su vida para salvar la de un niño enfermo. 
ARTÍCULO FINALISTA EN EL PRIMER CONCURSO DE REDACCIÓN AERONÁUTICA EXTRACREW.COM
– …Y me acuerdo otra vez, cuando fuí a buscar el tubo de oxígeno para el chico de los González… (la mano derecha, con sus dos dedos mochos peinó sus abundantes canas, haciendo una pausa en el relato).
Metió la mirada en una foto imaginaria y el abuelo prosiguió:
– Era ya de tarde cuando me avisó un compañero de la carpintería que alguien del aeroclub me buscaba. Había que ir al pueblo a buscar el tubo, el niño se ahogaba, la necesidad se había transformado en urgencia.
La ida fué un poco más lenta de lo que yo esperaba, porque iba hasta arriba de combustible y el viento lo tenía prácticamente de frente.
Sobrevolé el campo y me extraño no ver la ambulancia, aterricé corto, como para no perder mucho tiempo y carreteé haciendo eses hasta la plataforma.
– Hola Juan Daniel, ¿cómo le va? – me dijo el jefe del aeropuerto y encargado de la recarga de combustible y de la caseta meteorológica.
– Bien, bien José -, le respondí bajandome del avión.
– ¿Qué le trae por acá?
– Me dijeron que viniera a buscar un tubo de oxígeno que supuestamente tendría que estar acá para un niño que lo necesita urgente, no ha venido nadie del Hospital?
– No, no ha venido nadie por acá, ¿y pensaba volver hoy?
– Por su puesto, es urgente, me dijeron que me estarían esperando con el dichoso tubo. ¿Podría avisar por teléfono al Hospital que he llegado y los estoy esperando?
– Ya mismo los llamo.
Mientras iba a la caseta meteorológica yo aproveché a revisar el aceite, las cubiertas y un parche del ala que se estaba despegando. Los ojos del abuelo ya no carreteaban los ochentaitantos, ahora sobrevolaban su juventud.
– ¡¡¡Ese era un avionazo!!! – prosiguió, moviendo suavemente la cabeza hacia los lados-, uno de los más nobles y amables que he volado… lo llamabamos el canarito, porque estaba pintado de amarillo… ¿Ahora los siguen pintando así?
– Claro abuelo, los Piper J3 se siguen pintando así, inclusive los PA11 y 18 también, es la pintura clásica de los Piper Cub.
– Bueno, te sigo el cuento. una hora demoró el oxígeno, una maldita hora! -dijo extendiendo sus brazos- …el sol ya se estaba poniendo. El sol se apagaba agitadamente. Allá por los años 40 no había luz en el aeropuerto, ni asfalto, ni torre de control, ni cafetería. Metimos el tubo como pudimos, no lo pudimos atar, el tic tac se volvió mi enemigo, me quedaban 45 minutos, con suerte, de viaje, pero a esa hora la noche sería un manto negro. "Es una locura salir a esta hora Juan Daniel", me dijo José preocupado.
Pensé en el niño, en su familia… y me senté en el avión. No había tiempo, cada minuto era oro puro.
– Jose – le dije – llame a la comisaría y avíseles que hagan fogatas en el campo y que aten la vaca por favor, que en 40 ó 45 minutos estoy allá.
El último rayo de sol alcanzó a manchar el sucio parabrisas, allá voy me dije. Sabía a lo que me enfrentaba, sabía del peligro que corría, pero no del temor… Los cilindros roncaron en aquel rápido atardecer, tiré del bastón, suave, saqué las ruedas de la pista polvorienta y levanté un poco el morro. Estuve a punto de reducir la potencia como cuando hacíamos circuitos, pero la velocidad era primordial y acaricié apenas el acelerador para sacar 50 rpm. para que el motor no sufriera.
Miré entonces para afuera, ví negro, es decir, nada miré hacia atrás buscando la caseta telefónica, o a José, y ví apenas una pálida luz amarilla, muerta, otra mancha negra y la ciudad salpicada de estrellas.
Sentí temor, profundo, abrumador, y paz, increíblemente sentí paz. Sentí como si por un momento sólo existieramos la noche, el motor, las estrellas y yo (dijo llevándose las manos al pecho). El temor era un tornado de pensamientos oscuros que me comenzó a envolver en forma de preguntas. ¿Y si José no se pudo comunicar? ¿Y si no encuentro el campo? ¿Y si el noble motor se apaga? ¿Y si llueve y no pueden encender las<




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01/05/2004