Cómo meter un Jumbo en un aerocampo de 3.600 pies. 

A principios de 2004 el B747-200 bautizado con el nombre de Lebombo tomó tierra en el pequeño aeropuerto de Rand, situado en el centro de Sudáfrica. Esto suponía la jubilación del primer Jumbo de South African Airways y ponía punto y final a una operación estudiada con detalle para culminar con éxito el aterrizaje en unas condiciones tan limitadas. Conozcamos los detalles de la operación Lebombo de mano de uno de los protagonistas.
Tras haber pospuesto la operación en dos ocasiones por meteorología adversa, el B747 Lebombo despegó de Johannesburgo el 24 de enero de 2004. Se cargaron 20.000 Kg. de combustible y el avión se encontraba totalmente operativo, hasta los lavabos tenían papel higiénico según uno de los pilotos.
En la revisión prevuelo se detectó un PMS (Performance Management Computer) inoperativo y fue sustituido por material. El peso al despegue fue de 183 toneladas y la V1/VR se situó en los 125 nudos. Fue un vuelo sin problemas y el trayecto se hizo con vectores radar hasta Rand Airport.
Una vez sobre Rand, el Jumbo entró en viento en cola derecha para la pista 11, con el tren abajo y los flaps extendidos en posición 30º. "Al no existir ILS diseñamos un descenso basado en el DME de RAV" explica Dafnis Spence, comandante del B747.
Para la toma había que tomar precauciones. "Sobre la pista se pintó con yeso dos líneas que debían delimitar la zona de contacto. La primera la situamos a 150 pies del inicio de la pista 11, para evitar un pequeño desnivel, mientras que la segunda debía situarse a 3.600 pies del final de pista".
"Según los libros de performance, un B747 necesita en esas condiciones 3.000 pies para el aterrizaje, pero eso era válido para un avión nuevo, ¡y no uno con más de 100.000 horas de vuelo! Al colgar los motores fuera del asfalto, corrían el riesgo de ingerir tierra y pequeñas piedras, por lo que no utilizamos reversas en el aterrizaje. Usando sólo frenos y no reversa la cosa se complicaba…"
La segunda línea de yeso marcaba el límite para la toma del Jumbo, ya que indicaba la distancia de pista que iban a necesitar los pilotos para el aterrizaje seguro del avión. En el caso de sobrepasarla harían un go around y lo intentarían por segunda vez.
En los simuladores los pilotos entrenaron varios escenarios usando la pista 30L de JNB, con viento cruzado y en cola de 5 nudos, sin ayudas, sin reversas y siempre aterrizaron deteniendo el avión antes de la intersección Lima.
"En final mantuve el avión centrado y dirigiéndolo a la toma de contacto que queríamos. La velocidad de referencia para 178.000 Kg eran 118 nudos, pero en corta final y con viento de 070/08 seleccioné 115 nudos".
"Cuando Dennis Mc Dermot, nuestro OTV cantó los 20 pies del radio altímetro, corté gases y busqué positivamente la toma sobre la pista. Dejamos auto-brakes en posición medium hasta que bajé la rueda de morro, así que conseguimos parar ¡justo antes de la intersección de las pistas 11 y 35!"
El Jumbo Lebombo finalizaba así su actividad en vuelo, apuntándose el aterrizaje número 20.291 y acumulando 107.000 horas de vuelo.
¡Adiós Lebombo y felicidades a la tripulación por su gran profesionalidad y habilidad!




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09/03/2004