Uno de los aspectos menos conocidos de la vida privada del alcalde de Barcelona es su título de piloto privado. Extracrew habló con él sobre su afición a volar. Joan Clos. Joan Clos charla con Pedro Duque en el Ayuntamiento de Barcelona.
Unas veces desdibujada y otras protegida por el ceñido corsé de la imagen pública, lo cierto es que poco se sabe de la vida privada de la mayoría de los políticos. La labor institucional eclipsa cualquier vestigio de tarea más allá del despacho, con lo que sus aficiones quedan en un discreto segundo plano. En este sentido, de muchos es sabido que el alcalde de Barcelona, el socialista Joan Clos (Parets del Vallés, 1949), es médico de profesión, concretamente anestesista y especialista en epidemiología. Sin embargo muchos menos saben que es piloto privado y apasionado de la aviación.

De hecho, muchos de sus ratos de ocio los disfruta a los mandos de una avioneta cuya propiedad comparte con unos amigos. A escasas fechas de la celebración de la ‘Festa al Cel’, Extracrew se ha acercado hasta los despachos municipales para indagar un poco más sobre la afición menos conocida de Joan Clos.

Extracrew: Si le ofrecieran la oportunidad de elegir, ¿qué sillón preferiría, el que ocupa como alcalde o el asiento de su avioneta?
Joan Clos: Me gusta volar y lo disfruto, pero dedico muchas más horas de alcalde, lo que me da una mezcla de placer y responsabilidad. El trabajo conlleva compensaciones y complicaciones, y ser alcalde de Barcelona lógicamente me produce un gozo especial. Lo mejor es compensar ambas actividades.

XC: Y cuando toca ponerse a los mandos de la avioneta, ¿podría describir qué sensación experimenta mientras vuela?
JC: Es una sensación subjetiva… o mejor la definiría como una sensación íntima. El interés por volar me vino en el año 1973, como un reto por explorar algo nuevo, por profundizar en un medio no propio de los humanos.

XC: Tal vez su pasión por la navegación a vela nace de algo similar…
JC: Sí, navegar es muy parecido a volar. La vela tiene muchas connotaciones de tipo aeronáutico. Aunque parezca sorprendente, mi afición aeronáutica se inició como un reto de tipo conceptual, un interés casi intelectual que abarca incluso un ámbito espiritual.

XC: Entonces, quizá se le ha ocurrido alguna idea para la ciudad o ha tomado alguna decisión importante como alcalde mientras volaba.
JC: No, no tomo esas decisiones mientras vuelo. Me abstraigo y dejo de pensar en otras cosas. No traslado las preocupaciones del trabajo, sino que disfruto de la contemplación del paisaje y el vuelo.

XC: Barcelona cuenta con el festival aéreo más popular de España y que, además, se celebrará dentro de unos días. ¿Cómo y cuándo se decide montar la ‘Festa al Cel’?
JC: La ‘Festa al Cel’ fue un excelente acierto de Pasqual Maragall en su etapa como alcalde. Considero que fue una gran iniciativa que ha convertido el festival en un ejercicio de popularización de la aviación.

XC: ¿Vendrá el A380 en esta edición?
JC: Está pedido… ya veremos.