Estoy de acuerdo con SyS.
Bastante «distracción» supone un pilotaje correcto, con el 100% de los sentidos puestos en la responsabilidad de mantener la seguridad. Tuya, de los que viajan contigo, y de los que «quedan» por debajo de la panza del avión (aunque a menudo no pensamos en ellos) como para ir además escuchando musiquita, tarareándola, o incluso -porqué no?- siguiendo el ritmo con los pies, sin darte cuenta de que ese brillo que aumenta insistentemente enfrente tuyo o a tu costado es un tráfico en intercepción.
Afortunadamente, los tiempos en que a El Cordobés le dejaron instalar un «auto-radio» en su Piper Aztec han pasado a la historia!