Rafael Sanchez-Lozano, esbirro de los ingleses, ha puesto en bandeja de plata la destrucción de la compañía Iberia. No habrá vuelta atrás, ni con Vueling ni con ningún otro invento de compañía.
Cuando se culmine la fusión, los ingleses poseerán el 100% del control de IAG, y entonces harán lo mismo que han hecho con todas sus empresas nacionales. Sólo que en este caso Iberia ni es nacional ni les importa un carajo.
El Gobierno español parece una marioneta torpe e inútil que ni sabe reaccionar ni tiene un proyecto más allá del corto plazo.
Si el turismo es un sector estratégico en España, y nuestros políticos permiten hacer esto con Iberia ¿qué futuro tiene nuestro país?