Bonete, menos mal que decidieron que no eres renovable.
Un vuelo de mas de 30 minutos contigo puede convertirse en un phsyco thriller de lo más desagradable.
Es fácil imaginarte: la típica mosquita muerta en firmas que de repente sube al avión, se desdobla y se convierte en un demonio de Tasmania; condescendiente, respondon, sabelotodo, enfrentado a toda la tripulación, con aires de victima incomprendida, etc..
Escoges a tu «presa» de entre toda la tripulación, un pobre pardillo que te salvará la vida en el destacamento y al que intentarás lobotomizar para hacerle ver lo profesional que eres y lo gentuza que son los demás…
¿Aun te extraña que no te hayan seleccionado en ninguna otra compañia? Tu excesiva vanidad, tu ausencia de habilidades sociales, tu incomprensión del concepto «trabajo en equipo» tan patentes, hacen que un simple becario de rr.hh te descarte con un sólo golpe de vista.
Y si, da gracias que al menos AEA te seleccionó porque al final de todo ha sido el trabajo mas regular que has tenido nunca.