Según la gaceta de intereconomía…
Javier Sedano. Madrid.
El Juan Carlos I, el mayor y más costoso barco de la Armada española, la joya de la corona de los mares, tiene problemas; tantos que es difícil que, hoy en día, el buque pudiese intervenir con garantías en una operación armada y que su proyección dependiera, más que otra cosa, del azar.
Fuentes de la Armada han confirmado a este periódico que tanto los radares como el sistema de combate –todos en garantía– instalado en el nuevo portaaeronaves de asalto anfibio no funcionan y el problema tiene visos de estancarse en el tiempo, más allá de lo que anunció hace unos días en Cartagena su comandante, el capitán de navío Cristóbal González-Aller, cuando aseguró que estaría capacitado para realizar misiones militares a finales de este año o principios de 2012. Las mismas fuentes confirmaron a LA GACETA que, como mínimo, tendríamos que hablar de dos años para garantizar una operatividad segura y con garantías. “Nos han metido en una aventura de difícil solución para beneficiar a algunos”, apuntan.
El Juan Carlos I fue botado el 10 de marzo de 2008 por la empresa pública Navantia y dado de alta en la Lista de la Armada el 30 de septiembre de 2010, en presencia del propio Rey. Desde esa fecha, el buque estaba llamado a convertirse en uno más de los muchos quebraderos de cabeza que en la actualidad tiene el Ejército –y concretamente la Armada española–, derivados, como ya contó este periódico, de la ejecución de unos macroprogramas, acelerados en su finalización y que no cuentan con el análisis y la supervisión de los expertos militares, que, precisamente, critican que están sujetos a decisiones puramente políticas. Tras su entrega viene el verdadero problema: acabarlos.
Tanto los radares como el sistema de combate instalados en el Juan Carlos I son de fabricación cien por cien española. El sistema de radares, y específicamente el radar Lanza, pertenece a la tecnológica Indra, una de las empresas nacionales con mayor proyección internacional y el sistema de combate único Scomba –sistema de mando y control– de Navantia, la empresa constructora del navío, precisamente el sistema que se está instalando en los últimos buques adquiridos por la Armada. Lo cierto es que en el proceso de generación de los últimos grandes proyectos tanto el Gobierno como el propio Ministerio de Defensa están confiando su diseño, ingeniería y fabricación a empresas españolas con el ánimo de proyectarlas y mantenerlas económicamente, una política loable si no fuera porque, en muchas ocasiones, el objetivo se convierte en un problema.
Sistemas muy caros
“Se vuelcan con estas empresas, pero al final lo que tienes que conseguir es un buen producto, adecuado en relación calidad-precio, nos estamos arriesgando mucho”, afirman las fuentes consultadas, que inciden en la idea de que quizás lo mejor hubiese sido alternar sistemas ya consolidados y más baratos, como los americanos y holandeses junto con el I+D español.
“No es sólo culpa de Defensa, también es culpa de la Armada porque nosotros mismos nos liamos con demasiados requisitos. Queremos ser un país de primera pero lo cierto es que, en la actualidad, estamos muy lejos de serlo”. El Juan Carlos I se encuentra realizando su crucero de resistencia (fase de pruebas). Próximamente recalará en Turquía. Ese país aspira a tener un barco de similares características.
Ya veremos que pasa…
Hay cosas en esta vida difíciles de creer pero sobre todo de entender…
«Tanto los radares como el sistema de combate –todos en garantía– instalado en el nuevo portaaeronaves de asalto anfibio no funcionan y el problema tiene visos de estancarse en el tiempo...»
«Tendríamos que hablar de dos años para garantizar una operatividad segura y con garantías«.
No sé cuánto personal ni aeronaves tiene ahora mismo embarcados pero entonces durante los próximos dos años sino pueden operar de forma segura…¿entonces?…
Aunque en realidad huele a más de lo mismo: «la ejecución de unos macroprogramas, acelerados en su finalización y que no cuentan con el análisis y la supervisión de los expertos militares, que precisamente, critican que están sujetos a decisiones puramente políticas«.
Se invierte un dineral para después no sacar partido…
Gracias por compartir la noticia.
Un saludo.