Mucho ojo con el trato con periodistas.
No sé cómo se habrá cocinado esa «entrevista», pero no es raro que, gracias a una amistad por contactos anteriores, utilicen ese trato para preguntarte por teléfono tus impresiones sobre algo. Luego, se cuelga esa comunicación informal como entrevista. Pasa en otros ámbitos de la vida, y hay que tener cuidado. Y si te ponen delante un cebo para opinar, más fácil es que opines con datos parciales.
Recuerden esa frase que dice que todos somos dueños de nuestros silencios, y esclavos de nuestras palabras.