Hará cosa de año y pico, en un vuelo de esos que subes sabiendo que cuando llegues al aeropuerto de destino te esperan unos días de descanso, con expectativas de no hacer nada, me cruce con una señora de respetable edad y envidiable sonrisa, con una conversación de esas que te recuerdan a la abuela cuando te contaba cosas de cuando ella era pequeña en el pueblo y que tu escuchas casi participando de la escena.
Me percate de que llevaba en el cuello una medallita de esas rectangulares, de oro, en las que se graba la imagen de los nietos y se la regalan a la abuelita por su cumpleaños para que les tenga presente en su día a día, a pesar de no ir a visitarla tanto como merece…
Gentilmente le pregunte qué si la imagen de dicha medallita era de algún nieto ya mozo, a lo que sin borrarsele la sonrisa me dijo que no, que era la foto de su hijo….fallecido en el YAK-42, que tristemente a muchos nos suena.
Le pregunte que si no tenia miedo a los aviones después de eso, y me respondió que ya nada le daba miedo.
Supongo que cuando no tienes nada que perder nada te da miedo.
Esta mañana al leer la noticia recordé a la respetable señora.