Ya era hora
«Mi hijo se tituló como piloto en 2008. Cuando se enteró de que una nueva compañía que iba a volar desde Granada buscaba pilotos, decidió informarse y, después de mucho pensarlo, dio un paso adelante. Tenía que pagar 40.000 euros para cumplir las 200 horas de vuelo necesarias y obtener la habilitación del Airbus A-320 que iba a pilotar. La compañía le garantizaba después un contrato de trabajo de un año. Ahora no tiene nada. Nos sentimos estafados. Si ya nos costó mucho esfuerzo que se hiciera piloto, ahora este señor nos ha destrozado literalmente la vida».
Este testimonio es de Pilar O. I., madre de uno de los siete pilotos que invirtieron sus ahorros en el sueño de pilotar un avión de Hispania Airways, sueño que se convirtió pronto en pesadilla. El «señor» al que se refiere es Luis Araque, expresidente de la compañía aérea más breve de la que se tiene noticia. Araque figura como imputado en al menos dos procedimientos judiciales. Uno se sigue en el Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid y se investiga la presunta comisión de los delitos de estafa y coacciones por el citado Araque y otras cinco personas. El otro, por estafa, se dirige solo contra el expresidente de la compañía y se investiga en el Juzgado de Instrucción número Uno de Granada. Allí declaró a finales de noviembre el propio Araque mientras que el juez de Madrid, adonde estaba citado semanas atrás, se quedó esperando.
Hispania Airways fue presentada a bombo y platillo con la bendición de las instituciones públicas y privadas de la ciudad, se estrenó con un vuelo a Roma el 6 de diciembre del año pasado y al momento de tomar tierra en el aeropuerto romano de Fiumicino dio por concluida su existencia. Quince días después, entre el asombro general y el bochorno de quienes se fotografiaron con el flamante avión a la espalda, la compañía anunció la cancelación de toda su actividad.
La aventura duró poco pero dejó un reguero de ‘cadáveres’. Los más llamativos, por inmediatos, fueron los cientos de personas que habían comprado un billete para volar en aquellos primeros días -la Navidad estaba a la vuelta de la esquina- que se quedaron en tierra. Además de los que iban a despegar desde Granada, la volatilización de la compañía dejó colgados a centenares de viajeros en los tres aeropuertos a los que se propuso volar en un principio, Fiumicino en Roma, Charles De Gaulle en París y Gatwick en Londres.
La compañía recolocó a algunos pasajeros y otros tuvieron que buscarse las habichuelas por su cuenta. Todos reclamaron el importe del billete y encontraron fortuna desigual. La cantidad de perjudicados fue tal que se creó un grupo de facebook para prestarse apoyo mutuo e intercambiar información. El grupo permanece sin actividad desde hace varios meses, lo cual indica que algunos han recuperado el dinero o que otros se han cansado.
Con todo, esa porción es el chocolate del loro comparado con las cantidades que aparecen en los procedimientos judiciales en curso. La causa que investiga el juzgado madrileño se inició a raíz de una querella presentada por siete pilotos que firmaron contratos de formación con la compañía, casos similares al relatado por Pilar O. I. al comienzo de esta información.
Hispania Airways ofrecía un curso que consistía en la obtención de la habilitación para la aeronave Airbus A-320, más la realización de un entrenamiento en horas de vuelo remuneradas en la compañía tras haber superado con éxito la referido habilitación, una suerte de ‘carné de conducir’ específico para ese avión. Los pilotos picaron el anzuelo pues al tratarse de una empresa joven, existía la posibilidad de incorporarse a la plantilla con carácter fijo pues la compañía preferiría contratar al personal que había formado. En la publicidad para captar pilotos y azafatas se insistía en que la decisión tenía que ser rápida pues quedaban pocas plazas.
El caramelo costaba 40.000 euros por piloto, una inversión muy alta pero que se compensaba con la perspectiva de un contrato de trabajo y la obtención de ese ansiado ‘carné’ para el A-320. La formación constaba de clases teóricas, prácticas con un simulador y otras prácticas consistentes en aterrizajes y despegues con la propia aeronave. Las clases prácticas se ofrecieron sin novedad pero de ahí en adelante, todo fueron problemas.
Según se asegura en la querella, los pilotos no han realizado los aterrizajes y despegues preceptivos ni las 200 horas de vuelo. Por tanto, no han obtenido ni la habilitación ni un contrato de trabajo. Solo uno de ellos decidió desembolsar otros 6.500 euros para hacer los aterrizajes y despegues con otra empresa. Una de las cuestiones que sorprende es que las condiciones económicas de los contratos eran distintas para cada piloto, tanto en el precio total como en el pago o incluso en el sueldo acordado para las 200 horas de vuelo.
La querella desglosa la circunstancias de cada contrato y desvela episodios de presión hacia los pilotos para que aportaran más dinero, o el hecho de que Hispania Airways asumiría los gastos de las estancias en los hoteles (clases y simuladores se realizaron en lugares tan distantes como Bilbao, Lyon, Amsterdam, Málaga o Túnez), cosa que nunca se produjo. Los pilotos, algunos de los cuales había abandonado rescindido contratos de trabajo para embarcarse en la aventura de Hispania Airways, empezaron a desconfiar y algunos incluso decidieron grabar las conversaciones telefónicas que mantenían con los querellados, grabaciones que aportaron con la querella.
Otra de los detalles más llamativos de este asunto de la formación de los pilotos es que la supuesta estafa se prolongó más allá del anunció de la compañía de que cancelaba su actividad. Los primeros pagos se llevaron a cabo entre noviembre y diciembre, días antes del primer vuelo, pero la segunda parte de la formación y esa reclamación de dinero por parte de los querellados siguió en enero y febrero de 2013. Según indica la querella admitida a trámite por el juzgado madrileño, en ese momento, los querellados «ya sabían que era imposible cumplir con los compromisos adquiridos porque Hispania (…) no contaba con el apoyo del grupo inversor al que tantas veces se referían».
La historia del grupo inversor circuló desde poco después de que la empresa anunciara el cese de su actividad. Los pilotos contactaron con una de las responsables de la compañía que les tranquilizó con el anuncio de que les iban a presentar a los inversores. La cita se produjo en el aeropuerto de Granada el 9 de enero de 2013. Luis Araque indicó a los pilotos que los nuevos inversores habían comprado el 51% de la compañía y las personas que les presentó fueron Daniel G. A. y Silvia F. O., también imputados en el procedimiento. Daniel G. A. presentó el 22 de febrero de este año el concurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid y, paralelamente, constituyó junto con la referida Silvia F. O. la sociedad Oceans Eleven Airlines. Esta compañía es con la que, presuntamente, iban a concluir su formación los pilotos, una circunstancia que no se ha producido.
El perjuicio que denuncian los querellantes no solo asciende a los 247.000 euros de los cursos y al dinero que gastaron en desplazamientos y estancias en los lugares donde se impartieron, sino que ha supuesto en algunos casos la pérdida de sus puestos de trabajo y, en otro, la de sus ahorros o de sus familiares»
http://www.ideal.es/granada/20131209/local/granada/fiasco-hispania-airways-levanta-201312090048.html
Desgraciadamente este tipo de estafas están a la orden del día. Lo importante es no caer en la trampa y «pagar para poder trabajar». Hay que sospechar a la primera que te pidan pasta para empezar. La otra variante es que te den cursos y no se vea nada en el horizonte, pero bueno, mientras no te cuesten un euro, no hay peligro.
Lo ideal sería denunciar en cuanto se es consciente de la estafa y que estos vivos no se vayan de rositas, que tarde o temprano volverán con la misma cantinela.
Espero que a los que se han tomado la molestia de denunciar esto se les haga justicia, les deseo la mejor de las suertes en la contienda judicial y sobre todo paciencia.
^^V^^ post=411122 wrote: (…) y las personas que les presentó fueron Daniel G. A. y Silvia F. O., también imputados en el procedimiento. Daniel G. A. presentó el 22 de febrero de este año el concurso de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid y, paralelamente, constituyó junto con la referida Silvia F. O. la sociedad Oceans Eleven Airlines. Esta compañía es con la que, presuntamente, iban a concluir su formación los pilotos, una circunstancia que no se ha producido.
Curioso el nombre que le pusieron a esa nueva «compañía»… ¿Acaso no es el título de una pelicula protagonizada por George Clooney que nos cuenta la historia de una Gran Estafa perpetrada en un casino? Tela, tela marinera…