No me gustan las alabanzas incondicionales en este tipo de vídeos, porque falta por saber muchos datos y el manual del avión, como para poder enjuiciar cuánto de mérito o temeridad hay.
Además, los mismos que ahora le alaban, sin dudar le calificarían de pirata en caso de que tocara la punta de plano con el suelo, o algún otro susto. El cambio de bando masivo sería asombroso.
Como también en general se asume que si no pasa nada «la seguridad no ha estado en riesgo», no así el caso contrario, tenemos otra razón más para tener un debate incorrecto desde el principio.
Otro caso diferente, en el que los espectadores colocados en rocas, que gritan asombrados por la espectacularidad de la maniobra, no dudarían en demandar a la empresa en caso de que a alguno de ellos le hubiesen volado la tapa de los sesos. Así es la vida, de interesada, contradictoria e imperfecta.
O, si quieren, recordamos el caso del Tap en Evora.