El alcohol es causa fundamental en los accidentes de coche, y todavía tiene un papel importante en los accidentes de aviación general. 
Sabemos de efectos beneficiosos del consumo moderado de alcohol sobre el organismo, sin embargo también conocemos los efectos negativos del consumo a destiempo o en cantidades excesivas: es el llamado consumo social. Éste es el que nos interesa desde el punto de vista de la seguridad. El alcohol es causa fundamental en los accidentes de coche, y todavía tiene un papel importante en los accidentes de aviación general.
Aunque en la historia de la aviación de transporte de pasajeros por grandes líneas aéreas no ha habido hasta el momento ningún accidente atribuido fundamentalmente al alcohol, existe una preocupación creciente sobre el uso de alcohol por tripulantes comerciales. Ejemplos de este renovado interés son el uso de alcoholímetros en Amsterdam, la nueva reglamentación JAR o el caso de los tripulantes de British Airways expedientados por el consumo de alcohol estando en una escala.
Como ya es sabido, a partir de julio de 1999, las autoridades holandesas comenzaron a realizar análisis de alcohol en el aire espirado (parecidos a los que se realizan en España para los conductores de vehículos) en el aeropuerto de Schiphol. Algunos tripulantes españoles se vieron sometidos a dicho análisis, estando en riesgo de retirada de licencia o incluso de reanudar el vuelo en caso de superar ciertos límites.
Datos procedentes del NTSB (National Transportation Safety Board), departamento en EE.UU. que se ocupa de la seguridad en el transporte aéreo, revelan que de aprox. 4000 accidentes de aviaciòn general y deportiva entre 1978 y 1987, el 6% de los pilotos tenían concentraciones de alcohol en sangre (la denominada alcoholemia) superiores a los límites establecidos por la reglamentación norteamericana. Además, si se miran los resultados del programa conjunto de detección de pilotos con problemas de alcohol al conducir vehículos (FAA y National Driver Register), la mayoría de los afectados vuelven a ser pilotos privados, no profesionales. En cambio los tripulantes de líneas aéreas de transporte en USA son los que mejor cumplen las normas referentes al consumo de alcohol.
En España, según datos del Boletín Epidemiológico de la Comunidad de Madrid para 1997, el 70% de los varones adultos y el 34.6% de las mujeres son bebedores habituales. España en 1994 era el 10º país consumidor del mundo, el 3º productor de vino y el 6º de cerveza. Con estos datos podemos intuir la importancia del consumo de alcohol en nuestra sociedad.
Implicaciones del consumo de alcohol en la seguridad de vuelo, según la nueva reglamentación JAR
Según la nueva normativa JAR-OPS 1085, un piloto no debe consumir alcohol durante el vuelo ni en las 8 horas previas al mismo y además no puede comenzar su actividad de vuelo con una tasa de alcoholemia (alcohol en sangre) mayor de 0,2 gr/l.
1. Intoxicación aguda (embriaguez)
Ningún piloto comandará una aeronave o será miembro de la tripulación bajo la influencia de cualquier droga que pueda alterar sus facultades de manera que afecte a la seguridad (JAR-OPS 1.085).
2. Intoxicación crónica (alcoholismo)
Estado caracterizado por un impulso irreprimible de tomar alcohol de forma continúa y periódica, bien para experimentar sus efectos psíquicos o a veces para evitar el malestar que produce su privación (abstinencia) con efectos perjudiciales para el individuo y la sociedad.
Un tripulante no debe tener historia o diagnóstico médico establecido de cualquier enfermedad o incapacidad pisiquiátrica, que pueda interferir con las atribuciones de su licencia, con especial atención, entre otras, al alcoholismo (JAR-FCL 3.2005). Esta situación es incompatible con el vuelo excepto en las situaciones reguladas en: JAR-FCL 3 Apéndice 10 Subparte B.
3. Uso social del alcohol
El consumo de dosis pequeñas o moderadas de alcohol puede dar lugar a alteraciones del juicio y de los tiempos de reacción además, disminuye la tolerancia a la hipoxia (el efecto es mayor en altit




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01/09/2002